Alberto de Rosa, Opinión, Ribera Salud

Un aviso desde Europa

6 noviembre, 2015 • By

Como todos sabéis me gusta escribir sobre sanidad pero, como economista que soy, me entusiasma la macroeconomía.  Por esa razón, me gustaría compartir con vosotros la columna que he publicado recientemente en la revista El Economista Comunidad Valenciana, a quien agradezco que haya querido contar con mi firma. El espacio en los periódicos es complicado. En ella, hago alusión al cumplimiento del déficit público. España tiene un compromiso ante Europa y me parece muy preocupante que la Unión Europea nos haya advertido sobre el no cumplimiento pues, para tener un crecimiento sano, es necesario tener una buena base de todas las variables macroeconómicas. Esta es mi reflexión.

La Comisión Europea (CE), después de analizar los presupuestos generales del Estado, ha advertido al Gobierno de España de los riesgos que existen ante un posible incumplimiento de los objetivos de reducción de déficit público marcados por la disciplina fiscal este año y el siguiente, tras analizar el proyecto presupuestario del Gobierno español para 2016, que considera “un poco optimista”.

En concreto, tras comparar las previsiones del Gobierno español con las elaboradas por la propia Comisión Europea en un análisis específico sobre España, para el próximo año se estima que el déficit público se mantendrá en el 3,5% del PIB, en lugar del 2,8% estimado y comprometido por el Ejecutivo.

Y, ¿dónde está uno de los mayores riesgos de incumplimiento? Sin duda, en el déficit que arrastran las Comunidades Autónomas. Resulta evidente que va existiendo un consenso generalizado sobre la necesidad de reformar el sistema de financiación autonómico pues, cierto es que existen determinadas situaciones de infrafinanciación, -como es el caso de la Comunidad Valenciana-, que pone en jaque algunos valores fundamentales de nuestra Constitución como es la igualdad de todos los ciudadanos, la equidad y el equilibrio territorial. Por eso, debe haber acuerdo para resolver este asunto de manera urgente.

Sin embargo, no es menos cierto que España sigue siendo uno de los países de la OCDE con mayor déficit público y, por lo tanto, es imprescindible seguir ejerciendo una política activa para controlar este desequilibrio macroeconómico y permitir que el crecimiento económico se asiente sobre unas bases sólidas.

Quiero llamar la atención sobre uno de los problemas de sostenibilidad de nuestro modelo de bienestar que debe ser resuelto. Dos de ellos son responsabilidad del Gobierno Central (pensiones y prestaciones por desempleo); mientras que otros dos (sanidad y servicios sociales, y educación) dependen de los Gobiernos Autonómicos.

Es necesario disminuir el déficit y plantear un nuevo modelo de financiación autonómico con un marco estable, realista y suficientemente financiado; pero, al mismo tiempo, hacerlo con exigencia de cumplimiento de los parámetros de gasto en todo nuestro modelo de bienestar que, en definitiva, son las principales partidas del presupuesto público.

No dejemos pasar esta oportunidad histórica porque nuestros compromisos, como socio fiable de la Unión Europea y como país responsable, no pueden estar en cuestión.