Alberto de Rosa, Hospital Alzira, Modelo Alzira

Entrevista en el País “Hay que hacer un plan de choque contra el déficit”

4 agosto, 2011 • By

El periódico El País está realizando este verano un interesante serial sobre la sostenibilidad del sistema de salud, con entrevistas a diferentes personalidades que desde su punto de vista, ofrecen un diagnóstico y aportan soluciones.

Después de Ana Pastor, Juan José Rodriguez Sendín (presidente de la Organización Médica Colegial), Humberto Arnes (director general de Farmaindustria), la ministra Leire Pajín, Marciano Sanchez-Bayle (portavoz de la FADSP), Máximo Gonzalez Jurado (presidente del consejo General de Colegios de Enfermería), los exministros Julián García Vargas y Celia Villalobos y el director de la Fundación Gaspar Casal, Juan del Llano, llego mi turno.

Os dejo la entrevista publicada ayer día 2/08/2011 en El País, en la que abogo por mejorar la flexibilidad del sistema, aumentar la eficiencia mediante una mayor productividad de los recursos humanos, introducir herramientas modernas de gestión y potentes sistemas de información e intensificar la colaboración público privado. Para hacer frente al déficit, hay que planificar bien las reformas y entre las medidas que propongo, apuesto por la creación de un FROB sanitario.

Espero que os guste!

Alberto de Rosa Torner (Valencia, 1962) es director general de Ribera Salud, una empresa que vive por y para prestar asistencia sanitaria concertada con la sanidad pública. Presentes sobre todo en la Comunidad Valenciana (Alzira, Torrevieja, Dénia, Manises y Elche), a Madrid llegaron para hacerse cargo de las analíticas de varios de los nuevos hospitales, y a finales de septiembre abrirán uno en Torrejón de Ardoz.

Pregunta. ¿La crisis de la sanidad es buena para su negocio?

Respuesta. Lo primero que tengo que aclarar es que nosotros concertamos el hospital de Alzira, que fue el primero, cuando no había crisis. Surgimos como una muestra de la voluntad para reformar. Y la crisis es el momento para acometer reformas.

P. Como cuáles.

R. Hay cuatro campos: mejorar la flexibilidad del sistema, aumentar la eficiencia mediante una mayor productividad de los recursos humanos, introducir herramientas modernas de la gestión de recursos humanos, los sistemas de información y el manejo de la cronicidad, e intensificar la colaboración público-privada.

P. ¿No se puede hacer solo con gestores públicos?

R. A nosotros que lo público funcione nos pone las pilas. Pero hacemos las cosas un 25% más barato, y eso se puede aprovechar. Tenemos una mayor facilidad para usar con flexibilidad los recursos y tomar decisiones. El sistema público tiene problemas para realizar una buena gestión clínica y le es difícil tomar decisiones porque no tienen una buena información. Y no tenemos tantas restricciones en la gestión. En los noventa hubo un impulso a la colaboración público-privada con la ley de fundaciones, pero estos modelos han ido muriendo porque han ido perdiendo flexibilidad.

P. No le veo muy preocupado por la crisis.

R. Hay cosas que están claras, como que la construcción de nuevos hospitales se va a ralentizar. Hay que buscar nuevas iniciativas que yo llamo transversales, como unificar los laboratorios para las analíticas, o los servicios de radiología y la logística.

P. ¿Si usted fuera el ministro, qué haría?

R. Primero, tomármelo con tranquilidad y planificar bien las reformas. Y, de una manera inmediata, dar respuesta a la deuda con los proveedores. Habría que hacer un plan de choque y acabar con el déficit, porque se está presupuestando por debajo de lo que se gasta, y ese déficit es el que genera la deuda, que ya está en unos 12.000 millones.

P. Pero las comunidades pueden tener la tentación de gastar como hasta ahora una vez que se les pone el contador a cero.

R. No, porque lo que yo propongo no es darles el dinero a fondo perdido. De la misma manera que el país tiene un FROB [Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria] para ayudar al sistema financiero, yo propongo un FROB para el sanitario mediante préstamos a las comunidades que tendrán que devolver, y a cambio de que elaboren planes de reformas estructurales. Una vez que el sistema esté bien gestionado y en funcionamiento habrá que ver si hay que tomar otras medidas.

 

Fuente: El Pais